Un castillo valenciano para la final del Mundial

La final del Mundial de fútbol 2010 tendrá sabor valenciano. La empresa Ricardo Caballer (Ricasa), una de las más premiadas y prestigiosas del sector a nivel mundial, fundada en 1881, se ha encargado de proporcionar todo el material a una firma sudafricana con la que mantiene buenas relaciones comerciales desde hace años, según ha podido conocer EL MUNDO.
Todo el espectáculo de fuegos artificiales que se podrá ver al final del encuentro, que jugarán España y Holanda, procede de la fábrica del maestro Ricardo Caballer de Náquera. Su hijo asistirá al encuentro y ayudará a sus homólogos sudafricanos en lo que consideren conveniente.

El gerente de Ricasa no ha querido hacer comentarios sobre el evento, o sea, no proporcionar cifras de kilos o cómo pintará el cielo africano con sus colores, porque así quedó establecido en el contrato y prefiere mantener las buenas relaciones con la firma sudafricana.
De todas maneras, sí han manifestado fuentes cercanas a la empresa que es todo un orgullo para la mercantil, que se fundó en 1881, que materiales suyos se disparen en la primera final que disputará España y más aún si gana el Mundial: “Nosotros siempre llevamos y llevaremos el nombre de Valencia y España por el mundo”.
La pirotecnia sudafricana tiene buenas relaciones con la valenciana desde hace tiempo y conoce su experiencia en montajes en eventos de trascendencia internacional, como fueron los Juegos Olímpicos de Sidney 2000 o los Juegos Panamericanos de Brasil en 2007.
A la presencia de Ricasa en esos foros deportivos desarrollando las inauguraciones o clausuras cabe añadir los numerosos premios en su haber. Uno de los últimos lo logró precisamente en Alemania en la VII edición de la competición internacional de fuegos. La pirotecnia Ricasa utilizó el mismo sistema pirodigital que en la Nit del Foc de las fallas de Valencia del año pasado para alzarse con el galardón.
El espectáculo lo presenciaron más de 40.000 espectadores y tuvo una duración de 18 minutos con temas de Pink Floyd, Tina Turner o Roxette. La decisión del jurado fue casi unánime distinguiendo la sincronización, la variedad de imágenes y la coreografía de fuegos artificiales.
Fuente:
elmundo.es